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Limpieza de equipos y 
plantas de la industria alimenticia

Informe técnico

Limpieza de equipos y plantas de la industria alimenticia

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LIMPIEZA CON ABRASIVOS LIVIANOS

Remoción de grasas y contaminantes con bicarbonato de sodio

En la industria alimenticia, la limpieza de equipos y plantas exige métodos eficaces que no dejen residuos químicos ni dañen las superficies. El granallado con bicarbonato de sodio —una variante del granallado con abrasivos livianos— remueve grasas, aceites, carbones, residuos de proceso, corrosión y pinturas de forma rápida y ecológica.

CYM Materiales fabrica los equipos para aplicarlo. Por su naturaleza no tóxica y su aprobación como producto grado alimentario, el bicarbonato reemplaza en muchos casos a los químicos y ácidos habituales de limpieza, siendo ideal para frigoríficos, embotelladoras, fábricas de aceites y plantas de tratamiento de alimentos.

Cómo funciona el proceso

Las partículas de bicarbonato de sodio se impulsan por aire comprimido a través del equipo y, al impactar la superficie, producen una limpieza inmediata. El proceso se realiza en un solo paso, sin originar contaminantes, y al no recuperar el abrasivo asegura un resultado siempre óptimo.

No daña las superficies del equipo
• La suavidad de los cristales de bicarbonato limpia sin atacar el material: mantiene en perfecto estado el aluminio, el acero inoxidable, el mármol, la fibra de vidrio y el plástico.

• En superficies frágiles y delicadas, como el acero inoxidable o el vidrio, logra una limpieza óptima sin efecto de grabado —clave en equipos de contacto con alimentos.

Sin preparación previa ni efluentes contaminantes
• No requiere preparación previa ni desengrase: la naturaleza alcalina del bicarbonato actúa también sobre grasas y aceites.

• Se disuelve fácilmente en agua y puede descargarse en sistemas de tratamiento de efluentes o en aguas abiertas sin contaminar, reduciendo incluso los olores.

Por qué es ideal para la industria alimenticia

Lo que distingue al bicarbonato de sodio en este sector es su perfil sanitario: limpia con eficacia sin introducir riesgos para los alimentos ni para los operarios.

Grado alimentario (FDA): el bicarbonato está aprobado por la FDA como producto grado alimentario, lo que lo hace completamente inocuo para la salud.
Aprobado por la USDA: está aceptado como limpiador por la USDA, y no posee disposiciones especiales de manejo.

No tóxico ni irritante: no lo es por inhalación, contacto ni ingestión, ni irrita ojos o piel (cumple normas OSHA).

Desodorante natural: neutraliza olores ácidos y básicos dejándolos en un estado neutro; especialmente eficaz en humos, cenizas y olores fuertes.

Reemplaza ácidos y químicos: elimina aceites y grasas sin los productos químicos convencionales, sin humos tóxicos, y es un agente benéfico para el tratamiento de aguas residuales.

Ventajas operativas

Más allá del perfil sanitario, el sistema aporta beneficios concretos en la operación diaria de limpieza:

Limpieza rápida de lo más difícil: remueve con rapidez las suciedades más adheridas, incluso en lugares de difícil acceso.
Facilita las limpiezas de rutina: deja sobre la superficie una película residual que hace que las limpiezas posteriores sean más rápidas, fáciles y eficientes.

Práctico y disponible: se usa con agua fría o caliente a presión, y emplea repuestos de aire comprimido convencionales de stock permanente.

Ecológico: biodegradable, soluble en agua, no inflamable y sin emisión de humos.