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Informe técnico

Aspiración de polvo en cereales y puertos

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AGROINDUSTRIA

Del acopio al buque: captación de polvo y riesgo de explosión

En el manejo de granos el polvo no es una molestia ambiental: es combustible. Cada tonelada que se mueve libera partículas finas que se dispersan en el aire y se depositan sobre estructuras, y ese depósito es el material que alimenta un incendio o una explosión. Por eso, en cereales y puertos, la aspiración cumple dos funciones a la vez: protege la salud de las personas y el ambiente, y elimina el combustible antes de que se acumule. Un sistema de captación bien diseñado es, en este sector, la primera medida de seguridad.

Dónde se genera el polvo: los puntos de transferencia

El polvo de grano no se libera de manera uniforme: aparece cada vez que el material cambia de recipiente o de dirección. Los puntos críticos son la descarga de camión, vagón o barcaza; las cintas transportadoras y sus puntos de traspaso; los elevadores de cangilones; el llenado y vaciado de silos y celdas; las secadoras; y, en terminal portuaria, los cargadores de buque. Cada uno de esos puntos exige su propia captación, dimensionada según el caudal que se maneja. Diseñar la aspiración como una “ventilación general” del recinto no funciona: el polvo hay que tomarlo donde se produce.

El punto crítico: dónde empieza y dónde se propaga

El riesgo de explosión en una planta de granos tiene una geografía conocida. El elevador de cangilones es el punto de ignición primario más frecuente: es un volumen cerrado, con polvo en suspensión y con fuentes de calor por fricción o desalineación de la cinta. Pero la destrucción mayor casi nunca la causa esa primera deflagración, sino el polvo que estaba depositado sobre vigas, galerías, pasarelas y ductos: la onda de presión lo levanta y forma una nube que, al encenderse, produce una explosión secundaria mucho más severa que la primera. El polvo de cereal es un polvo combustible clasificado en las tablas de explosividad; el mecanismo por el cual se produce una explosión de polvo y su severidad se desarrollan en el informe de riesgo de explosión.

Por qué colector de mangas, y por qué no húmedo

El manejo de granos combina caudales muy altos, carga de polvo elevada y sostenida, y material grueso y fibroso. Es el terreno natural del colector de mangas, cuyo medio filtrante de tela tolera esas condiciones con bajo costo de reposición. La elección entre las tecnologías secas y el criterio de dimensionamiento se desarrollan en los informes correspondientes.
Conviene aclarar una distinción que suele confundirse. Que un polvo sea combustible no implica que deba captarse en húmedo. El depurador húmedo es la solución para los polvos metálicos combustibles —aluminio, magnesio, titanio—, donde el agua elimina el riesgo de ignición. En cambio, el polvo orgánico combustible del cereal se capta en seco, con un colector de mangas, pero ese colector debe estar protegido contra explosión. La tecnología no cambia: lo que cambia es el equipamiento de protección que la acompaña.

El colector también debe protegerse

Un colector cargado de polvo combustible es, por definición, un volumen confinado con material inflamable en suspensión: es el equipo con mayor probabilidad de contener una deflagración. Por eso no alcanza con captar bien; hay que proteger el propio colector y la red que lo conecta con la planta. Las dos medidas centrales son el venteo de deflagración, que libera la presión de la explosión de manera controlada hacia un lugar seguro y evita que el equipo se destruya, y el aislamiento de explosión en los ductos de aspiración, que impide que el frente de llama viaje por la red y desate una explosión secundaria en el resto de la instalación. Las normas internacionales de referencia son la NFPA 61 para instalaciones agrícolas y de procesamiento de alimentos, la NFPA 68 para venteo de deflagración —que incluye específicamente el venteo de colectores con mangas, filtros o cartuchos— y la NFPA 69 para prevención. El punto de partida en todos los casos es un análisis de riesgo de polvo. Son normas de Estados Unidos: en cada país corresponde verificar la reglamentación local. CYM Materiales provee colectores con venteo de deflagración y aislamiento de explosión, dimensionados para la aplicación.

La aspiración es prevención, no limpieza

Vale insistir en el orden. La protección contra explosión mitiga las consecuencias de un evento; la aspiración evita que ese evento tenga con qué alimentarse. Cada kilo de polvo que el sistema retira en la fuente es un kilo que no se deposita sobre las estructuras y que no estará disponible para una explosión secundaria. Por eso la captación y el orden de limpieza no son gastos accesorios de una planta de granos: son la primera línea de prevención, previa a cualquier dispositivo de protección.

CONCLUSIÓN

Captar bien y proteger el equipo son la misma inversión

En cereales y puertos la aspiración no se justifica solo por el ambiente de trabajo o la emisión al exterior: se justifica porque el polvo captado es el mismo que puede destruir la planta. Dimensionar el sistema según los puntos de transferencia reales, elegir la tecnología adecuada y proteger el colector con venteo y aislamiento son partes de una sola decisión de ingeniería. Definir primero el polvo y su comportamiento —mediante un análisis de riesgo— es lo que permite tomarla bien.

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