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Corrosión en acero 
y rol del granallado

informe técnico

Corrosión en acero y rol del granallado

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CORROSIÓN · HERRUMBRE · GRANALLADO

Cómo la preparación de superficie extiende la vida útil del acero

La corrosión es la principal causa de deterioro prematuro del acero en estructuras industriales. No es solo herrumbre visible: es un proceso electroquímico que avanza por debajo de la pintura, debilita la sección resistente y genera fallas estructurales costosas. El granallado interrumpe ese ciclo en dos pasos simultáneos: elimina los contaminantes de la superficie y genera el perfil de rugosidad que el recubrimiento necesita para adherir y durar. A continuación se explica el mecanismo, por qué la pintura sola no alcanza, y cómo el granallado actúa como solución definitiva.

Por qué el acero corroe: el mecanismo

La corrosión es una reacción electroquímica: el hierro del acero pierde electrones al entrar en contacto con humedad y oxígeno, formando óxidos de hierro —la herrumbre visible— que no protegen la superficie sino que la consumen progresivamente.
La laminilla (capa de óxido de laminación que el acero laminado en caliente trae desde el proceso de fabricación) es uno de los puntos de inicio más frecuentes. Aunque dura y adherida, tiene un potencial eléctrico distinto al del acero base: cuando entra agua, se genera una celda galvánica localizada que corroe el acero por debajo de la propia laminilla. Desde afuera, la superficie puede parecer intacta; por dentro, la corrosión ya avanzó.

Los factores que aceleran el proceso son: humedad relativa elevada, salinidad (ambientes costeros o industriales), temperatura, gases ácidos o agresivos, y la presencia de picaduras de óxido previas (pitting). Los sectores industriales más expuestos —energía, construcción naval, infraestructura vial, agroindustria— enfrentan este problema de forma permanente.

Por qué la pintura sola no alcanza

Pintar directamente sobre una superficie con laminilla, óxido o grasa es la causa más frecuente de falla prematura del recubrimiento. El mecanismo es simple: la laminilla tiene un coeficiente de dilatación térmica distinto al del acero. Con los cambios de temperatura, se quiebra; por esa grieta entra el agua; la corrosión avanza por debajo de la pintura sin ser visible desde afuera, hasta que el recubrimiento se ampolla y se desprende.

Sin rugosidad de anclaje adecuada en la superficie, la pintura tampoco adhiere mecánicamente: la película se sostiene solo por tensión superficial, y cualquier impacto o esfuerzo la levanta. Las normas internacionales (ISO 8501-1, SSPC/AMPP) definen los grados de limpieza requeridos (Sa 2, Sa 2½, Sa 3) según el tipo de recubrimiento y la exposición ambiental. El detalle de cada grado se desarrolla en nuestro informe de normas de preparación de superficies.

Cómo el granallado interrumpe el ciclo de corrosión

El granallado actúa en dos frentes simultáneos:

• Limpieza: proyecta granalla a alta velocidad y remueve la laminilla, el óxido, la grasa y cualquier otro contaminante hasta llegar al acero desnudo. Es el único proceso que puede eliminar la laminilla del acero laminado en caliente de forma mecánica, sin ácidos.
• Perfil de rugosidad: la granalla deja en la superficie un perfil de rugosidad controlado (Ra y Rz según especificación). Esa rugosidad amplía la superficie de contacto entre el metal y el recubrimiento, generando el anclaje mecánico que la pintura necesita para durar.

El resultado: una estructura tratada a Sa 2½ con el perfil de rugosidad correcto y un sistema de pintura adecuado puede multiplicar por 3 a 5 veces su vida útil frente a la misma estructura pintada sin preparación previa.

Dónde más impacta: sectores y aplicaciones

El granallado previo al recubrimiento anticorrosivo se aplica en prácticamente todos los sectores que trabajan con acero expuesto:
• Infraestructura y construcción: estructuras metálicas de galpones, puentes, torres y pasarelas; chapas y perfiles antes del montaje.

• Energía: tanques de almacenamiento, tuberías, gasoductos, oleoductos y estructuras de plantas.

• Naval y offshore: cascos de buques, plataformas marinas, estructuras portuarias.

• Agroindustria: silos, tolvas, maquinaria agrícola y equipos expuestos a intemperie y agroquímicos.

• Automotriz y equipos rodantes: carrocerías, chasis, bastidores y componentes estructurales antes del proceso de pintura.

El granallado como inversión, no como costo

El costo de un ciclo de granallado más recubrimiento es marginal frente al costo de una falla estructural, de un repintado prematuro o de una parada no planificada. Empresas que incorporan el granallado como paso estándar en su proceso de fabricación o mantenimiento reducen el mantenimiento correctivo, extienden los intervalos de inspección y alcanzan estándares de calidad que los recubrimientos modernos de alta exigencia requieren. Para definir el grado de limpieza y el perfil de rugosidad adecuados para cada aplicación, nuestro equipo puede asesorarlo.

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